(SM7) Tests

Una de las costumbres de toda mi vida mientras preparaba un maratón ha sido correr una media maratón a tres semanas de la maratón. Da tiempo a recuperarte completamente y permita estimar el tiempo final de forma razonable (las webs de predicción son múltiples y todas dan resultados muy parecidos -ver predictor-), al tiempo que respondes a la mayor incógnita que tienes el día de la prueba: a qué ritmo deberías correr esa maratón de principio a fin.

Pero esta vez no tiene mayor sentido, siendo el objetivo acabar. Así que, a pesar de haber recorrido ayer sábado 19 kilómetros (podía haber hecho dos más, pero no voy a pasar ya de ahí), he preferido centrarme en la mejora de velocidad midiendo un kilómetro intenso. Tras una semana realizando casi a diario ejercicios de fuerza de forma más consistente que hasta ahora (es decir, siguiendo los consejos de Jorge). la mejora es clara. No solo de los tiempos, que tampoco son comparables, pero sí en las sensaciones. Y probablemente esto es más importante.

De los 77 kilómetros de esta semana, 65 han sido corriendo y 12 caminando a buen paso. y estos son los resultados de los tests de 1 kilómetro. La verdad es que me deja muy buen sabor de boca para esta antepenúltima semana de entrenamientos. Con todo, y aunque el objetivo sea acabar, seguramente al final empezaré a darle vueltas al ritmo más razonable que debo llevar... no podré evitarlo.

(SM6) Transición

Cuántas veces me habrán pedido consejo sobre cómo afrontar una carrera cualquiera personas que se lo planteaban por primera vez. Siempre repito la misma letanía: objetivo, planificación y compañía... Pero mi receta no me vale ni a mi mismo esta vez: es fácil entender que planificar una maratón a corto plazo en mi situación de partida no es tarea sencilla. De hecho, mi objetivo probablemente no es ni siquiera racional para ningún aficionado (quizá tampoco para los deportistas profesionales, pero ellos viven de ello).

Ningún plan razonable tendría una duración de dos meses y medio, no digamos ya teniendo en cuenta el contexto de partida. Cualquier plan supone que empiezas estando sano e incluso con cierta actividad deportiva previa. Así que entre las vacaciones, el calor (que solo deja ciertas horas para hacer actividad física) y sobre todo por la incógnita que es cómo podría responder el cuerpo, no he planificado nada. Me he limitado a hacer algo de fuerza, caminar y correr (en orden inverso, para ser sinceros).

El resultado agregado entre caminar y correr es que la semana pasada pasé de 80 km. y la que hoy termina he pasado de 60 km. en total. Pero las llamaremos de transición, porque las dos que vienen sí lleva planificación. Ambas sobre la base de centrar el trabajo en los ejercicios de fuerza, como me insiste Jorge una y otra vez (lo que no puede dejar de agradecerle una y otra vez). No dejaré de correr y andar, pero vamos a ver cómo mejora la reactividad con la fuerza y si se traduce en mejores tiempos.

El hecho es que esta semana empezaba a sentir que mejoraba muy poco, pero ahora vuelvo a estar motivado. Y como no podía ser de otra forma, mediremos la posible mejoría. El punto de partida es (hoy) un tiempo de 4:50/km. Vamos a ver en qué se queda en una semana...

(SM5) Somatotipos

A los que estudiamos bachillerato hace más de 40 años nos contaban que existían tres tipos de inviduos según su complexión: leptosomáticos, atléticos y pícnicos. Pensaba hasta poco que solo me acordaría yo, pero lo comenté con amigos de mi edad y comprobé que estaba equivocado, Y recuerdo que lo estudiamos en clase de Filosofía. La razón es que la teoría entonces era que había correlación entre el comportamiento de un individuo y el somatotipo al que pertenecía. A mi entonces ya me pareció una majadería, como lo de que las altas temperaturas en verano estaban relacionadas con la menor distancia entre la Tierra y el Sol... sin comentarios,

He buscado más información y la he encontrado con facilidad. La teoría era de un tal Sheldon. Luego la refinó un tal Kretschmer, que por ejemplo asociaba con el biotipo leptosomático (o sea, yo) un temperamento esquizotímico y un carácter que oscila entre la hipersensibilidad y la frialdad (o sea, vale todo). Según este señor somos personas más propensas a sufrir un trastorno mental grave llamado esquizofrenia. Y resulta que lo del bullying parece nuevo (camino servido para atacar a gorditos y larguiruchos).

Todo esto para hablar del peso, porque me ha preguntado mucha gente si he engordado. Respuesta: cero. Soy delgado y para engordar tengo que comer una semana entera en el McDonalds bebiendo cocacolas y de postre un par de McFlurries. Supongo que es una suerte. Cuando tuve el accidente, pesaba 74 kg. más o menos. Al mes y medio, sin apenas moverme, seguía pensando 74 kg. Es lo que hay.

De mucho más interés que esos ridículos estudios sobre la correlación entre comportamiento y biotipo sería saber cuánto adelgazan el estrés en el trabajo y las preocupaciones personales (cada uno las suyas). Y no dejo de preguntarme también si puede suceder y en qué medida que haya un intercambio de peso en períodos de inactividad (masa muscular por grasa). O por qué siempre he pesado alrededor de 76 kg. y desde que hago triatlón peso 74...

Termino con la cuestión deportiva. Si bien es la primera semana en la que me parece que no avanzo (porque la molestia al correr no se reduce), al menos es la primera semana en que alcanzo unos volúmenes que, al menos, me dan confianza: más de cincuenta kilómetros de carrera (que incluyen algo parecido a series en cuesta) y más de veinte de caminata.

(SM4) Mi Gamma3 Stryker

No, aunque lo parezca no hablo de un nuevo modelo y marca de bicicleta. Hablo del clavo que me pusieron para arreglar mi avería. Afortunadamente para mi, a pesar del trastazo, parece que mi lesión tenía un tratamiento bastante común: un clavo trocantérico. El mismo porrazo te lo puedes dar, hacerte mucho más daño y que la solución no sea tan simple.

Stryker debe ser el fabricante y Gamma3 el modelo de clavo. Iba a bromear diciendo que había buscado el manual de instrucciones en su web, pero resulta que es fácil encontrar documentos sobre la técnica de implantación. No recomiendo mirarlos... taladros, brocas, destornilladores... Lo que me fastidia un poco que en su web veo que hay un modelo *Gamma4*. O sea que igual me han puesto uno obsoleto, o caducado, vete a saber... Bromas aparte, al verlo (prefiero no poneros la radiografía, donde se ve todo mejor, pero es menos agradable) se entiende bien por qué tengo tres cicatrices: hay tres elementos que atornillar.

Termino con la pregunta que me hace mucha gente: ¿pitará el clavo en el control de acceso de los aeropuertos? Como no conozco a nadie que esté en el mismo caso, le he preguntado a la IA de Google (Gemini) y no me deja boquiabierto. Me responde que siendo de titanio es improbable, pero que mejor avise antes de pasar el control y que me lleve el informe médico. La verdad es que lo del informe médico me parece de risa porque lo puede falsificar un niño de 8 años, pero lo llevaré conmigo. Y aunque podría servirme en un aeropuerto español, imagino que en Australia voy a tener que explicarlo en inglés y que me entenderán: imagino que no seré el único que pita.

Lo que no logrado encontrar es el peso del clavo. Los hay de muchos tamaños, pero el mío es de los grandotes. Igual no parece un dato relevante, pero yo tengo que buscar excusas para cuando vuelva a correr y los tiempos no sean los esperados (je, je).

Respecto a lo puramente deportivo, diré que esta semana ya he llegado a 12 kilómetros, pero lo cierto es que en cuanto intento ir algo menos lento, acabo cojeando: por ahora mi cadera prefiere que vaya más despacio.