Una de las costumbres de toda mi vida mientras preparaba un maratón ha sido correr una media maratón a tres semanas de la maratón. Da tiempo a recuperarte completamente y permita estimar el tiempo final de forma razonable (las webs de predicción son múltiples y todas dan resultados muy parecidos -ver predictor-), al tiempo que respondes a la mayor incógnita que tienes el día de la prueba: a qué ritmo deberías correr esa maratón de principio a fin.
Pero esta vez no tiene mayor sentido, siendo el objetivo acabar. Así que, a pesar de haber recorrido ayer sábado 19 kilómetros (podía haber hecho dos más, pero no voy a pasar ya de ahí), he preferido centrarme en la mejora de velocidad midiendo un kilómetro intenso. Tras una semana realizando casi a diario ejercicios de fuerza de forma más consistente que hasta ahora (es decir, siguiendo los consejos de Jorge). la mejora es clara. No solo de los tiempos, que tampoco son comparables, pero sí en las sensaciones. Y probablemente esto es más importante.

De los 77 kilómetros de esta semana, 65 han sido corriendo y 12 caminando a buen paso. y estos son los resultados de los tests de 1 kilómetro. La verdad es que me deja muy buen sabor de boca para esta antepenúltima semana de entrenamientos. Con todo, y aunque el objetivo sea acabar, seguramente al final empezaré a darle vueltas al ritmo más razonable que debo llevar... no podré evitarlo.